Un nuevo recurso para fortalecer la autoestima

Por Eduardo Roberman
«Contemplar seres en situación de calle fortalece nuestra autoestima», afirma Carlos Saavedra Lames, presidente de la Asociación de Avistaje de Seres en Situación de Calle. Con antecedentes en el avistaje de aves, esta práctica de esparcimiento urbano ha crecido en los últimos tiempos, y se le atribuyen efectos beneficiosos contra afecciones como el estrés, la depresión y la tensión arterial. En diálogo con El Cuadrúpedo Incesante, el destacado avistador explicó todo lo que hay que saber para aprovechar los beneficios de esta actividad.
–¿Cómo se originó la Asociación de Avistaje de Seres en Situación de Calle? –preguntó El Cuadrúpedo Incesante.
–Los que la fundamos teníamos trayectoria previa en avistaje de aves, y sentimos que el avistaje de seres en situación de calle podía otorgarnos experiencias más intensas y renovadoras. Efectivamente fue así. A esta altura, y con datos internacionales, puede asegurarse que, para controlar el estrés y prevenir la depresión, esta práctica brinda resultados equivalentes o superiores a la meditación y el mindfullness –contestó Carlos Saavedra Lames. .
–¿A qué se atribuye el efecto terapéutico del avistaje de seres en situación de calle?
–El principal beneficio es que fortalece la autoestima. Las condiciones altamente competitivas de la vida moderna suelen hacer que nuestra autoestima se resienta, por la inevitable comparación con gente más exitosa que nosotros. En este orden, el avistaje de seres en situación de calle proporciona puntos de comparación que siempre nos resultan favorables.

–¿El avistaje se practica individualmente o en grupos?
–Acostumbramos practicarlo en grupos, lo cual favorece la interacción social y combate otro de los males de la sociedad contemporánea, que es la soledad. Esto también permite que los avistadores con más formación vayan enseñándoles a los novatos a reconocer las distintas formas y variedades de los seres en situación de calle.
–¿Qué tienen en común los seres en situación de calle?
–No es posible generalizar. Un rasgo habitual es la mantita con la que se cubren, generalmente vieja y rota. Se supone que cumple una función de protección, similar a la del exoesqueleto en los insectos y las tortugas. Sin embargo, en los últimos tiempos pueden avistarse seres en situación de calle que carecen de mantita. Suelen encontrarse en estaciones de subte, donde la temperatura es relativamente constante. Es un ejemplo más de adaptación a las condiciones del hábitat.
–O sea que entre los seres en situación de calle la variedad es mayor que en cualquier especie de pájaros o de insectos.
–Muy buena su observación. Una vez que usted aprende a distinguir un petirrojo, todos los petirrojos van a ser más o menos iguales; en cambio no hay dos seres en situación de calle que sean idénticos, y eso hace tan fascinante nuestra práctica. Volviendo al ejemplo de la mantita, en general les sirve para ocultarse de la cabeza a los pies, como las tortugas en peligro, pero a veces la cabeza queda afuera o a veces, cubierta la cabeza, quedan afuera los pies. Y a veces la mantita es compartida por dos ejemplares; suele vérselos echados en sentidos opuestos, la cabeza de uno contra los pies del otro.
–¿Estos seres se agrupan entre ellos?
–A veces forman pequeñas manadas, al estilo de los cánidos, pero generalmente son solitarios como los felinos. En algunos casos se los ve en parejas de un macho y una hembra, incluso con una o dos crías: esto suele indicar que la situación de calle comenzó hace poco, cuando no pudieron ya pagar el alquiler de la pieza donde vivían. Se los reconoce también porque acarrean todavía algunos enseres domésticos, que no lograrán conservar por mucho tiempo.
–Es conmovedor…
–Sin duda. Estas situaciones generan en el avistador una intensa corriente de sentimientos compasivos, lo cual promueve una catarsis emocional beneficiosa: según diversos estudios, tiende a normalizar los valores de la presión arterial y a reducir la secreción de cortisol, la hormona del estrés.
–¿Qué precauciones requiere el avistaje de seres en situación de calle?
–En general, las mismas que se observan en el avistaje de aves: conviene no acercarse demasiado, no sólo para no espantarlos sino porque estos seres pueden portar enfermedades trasmisibles a los humanos. No hay que alimentarlos, para preservar las condiciones de su nicho ecológico. Si bien no están en peligro de extinción, se recomienda no hacerles daño. Algunos son capaces de sobrevivir durante muchos meses, e incluso han llegado a reproducirse.
–¿Hay algún riesgo de que reaccionen con ferocidad?
–En nuestros avistajes, que son sin contacto, prácticamente no hay riesgo. Estos seres tienden a ser mansos y sus reacciones no son de lucha sino de huida. Algún avistador inexperto, por acercarse demasiado, fue mordido, pero se trató de casos excepcionales y siempre por imprudencia del avistador.
–¿Cómo pueden nuestros lectores vincularse con la Asociación de Avistaje de Seres en Situación de Calle?
–Tenemos un sitio de Instagram, @miremosdespojoshumanos, donde subimos fotos, compartimos experiencias y anunciamos nuestras actividades. Hacemos salidas grupales de avistamiento los martes y los sábados, en Caballito, y los domingos en Palermo. Luego del avistaje, el grupo comparte la merienda en alguna confitería de la zona.