
En Unas polillas, Pedro Lipcovich crea relatos donde lo fantástico emerge a través de una inquietante sensación de extrañeza. Sus cuentos exploran mundos cerrados y asfixiantes, donde los personajes enfrentan realidades distorsionadas. Desde la invención de palabras por gemelos misteriosos hasta el juego mortal de las polillas, cada historia mantiene una coherencia interna que sorprende y desconcierta. Con un estilo que recuerda a Felisberto Hernández y Mario Levrero, Lipcovich muestra su maestría en la construcción de una narrativa tan perturbadora como fascinante.